Si se le aplicase, tan sólo, un impuesto por la pobreza, de un 0,2% a todo el capital de la familia Ortega, 50.000 personas sin hogar podrían tener una vivienda digna para ellos.
Mientras la okupación llena las redes cómo un problema para los propietarios, y se trata de culpabilizar la situación de las personas que se ven obligados a ejercer la okupación, de nada servirá demoler la punta del iceberg, pues ésta saldrá de nuevo a la superficie con mayor superficie visible.



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